Archivo de la etiqueta: sexología

Contra la homofobia y otras cosas que pasan.

Estándar

hqdefault

Un par de noticias esta semana me han dado ganas de hablar hoy de este tema. De la necesidad acuciante de educar en el respeto a las sexualidades y a los sexos. En el respeto a las expresiones eróticas y amatorias de cada persona siempre que no atenten a los gustos y límites que ponen las demás.

Lo primero sobre lo que quiero enfocar la atención es sobre esa manía persecutoria que nos ha dado desde hace un tiempo por ponerle nombre a todo, y de paso, por qué no, dicotomizarlo. ¿Tú que eres? Hombre o mujer? Hetero o gay? Blanco o negro?

En cuanto a la orientación del deseo, que es esa en base a la que de forma generalizada se clasifica a las personas en heteros o gays, me gustaría señalar que más que algo dicotómico, un “heterosexualidad versus homosexualidad”, estamos hablando de un contínuo. Es decir, si ambos conceptos fueran del 0 al 100, pocas personas se situarían en el 0 o en el 1oo. Algunas personas pueden definirse heteros y sin embargo fantasear con tener relaciones con personas de su mismo sexo, o sentirse atraídas de forma puntual por una persona de su sexo aunque antes su orientación siempre había ido hacia el otro, o excitarse con imágenes de personas del mismo sexo practicando el coito… las posibilidades son tan numerosas que, lo más habitual es que algunas personas se acerquen a ese 0 o a ese 100, otras se alejen, otras estén por el medio y otras, a las cuales admiro y defiendo les parezcan absurdas e infames la etiquetas de este tipo.

Siempre me ha resultado curioso cómo la sociedad nos hace definirnos (especialmente si nos declaramos gays hemos de hacerlo) teniendo en cuenta lo limitantes y excluyentes que resultan, a nosotros mismos y a los demás, este tipo de etiquetas.  Acaso se nos ocurre preguntar a un cántabro si es pro-cocido montañés o pro-cocido lebaniego? Si elige uno excluye el otro? si hace un día intenso de calor en verano no puede comer ensalada por definirse cántabro y además pro- cocido montañés? No se si se me sigue. Desde la sexología sustantiva tratan de hacer frente a estas etiquetas hablando de personas que mayormente desean y se enamora de mujeres (ginerastas) o que mayormente desean y se enamoran de hombres (andrerastas), parece que de esta forma contribuimos a que la etiqueta vaya en el deseo y no tanto en la persona, aunque el caso del cocido sigue resonándome aquí.

homosexualidad

En cuanto a la identidad de género. Sucede que nacemos. Sucede que en ese mismo momento el doctor o doctora de turno nos sexa. Sucede que somos en función de lo que tenemos en las piernas. Sucede que algunos niños y niñas en torno a los dos años de edad se dan cuenta de que no están de acuerdo con el título que les pusieron al nacer. Sucede a estos niños y niñas que les sobreviene un infierno porque alguien, que no les conoce, que no tiene ni idea de cómo son, cómo sienten, cómo viven su cuerpo, les dice que están equivocados y que quiénes saben lo que son son ellos: los expertos (lo dejo en masculino a propósito aunque también haya expertas).

Sucede a otros niños y niñas que van creciendo y se siente identificados con ese título (hombre o mujer, macho o hembra) que les pusieron al nacer, sin embargo no se sienten a gusto con lo que se espera de ellos en función de ese título. Sucede que también las cosas se les pondrán cuesta arriba a estos niños y niñas. Sucede que se convertirán en muchas ocasiones en el blanco de burlas escolares y no escolares así como de todo tipo de presiones para que encajen en el cliché elegido para ellos. Sucede que hay quienes deciden ni siquiera elegir un título u otro y prefieren denominarse simplemente personas. ¿Os dais cuenta cuántas cosas suceden?

transexualidad

La sexualidad (las sexualidades) incluyen aspectos relacionados con nuestra corporalidad, con nuestra erótica, con nuestra comunicación, con nuestro físico, con nuestra vivencia personal, con nuestra familia, con nuestra identidad, con nuestros deseos, con nuestras fantasías, con nuestras hormonas… es curioso, pues lo extraño es encontrar dos sexualidades iguales. Y digo que es curioso porque desde la sociedad, la psicología, la psicopatología, desde algunas corrientes sexológicas se trata de comprimir todo. De normalizarlo, no con el ánimo de que todo sea normal sino de definir la anormalidad. Se trata de decidir lo que se puede y lo que no se puede hacer, lo que es normal y lo que es patológico, vicioso o desviado.

Pues bien, tengo una buena noticia, en este mundo globalizado que vivimos (y a veces sufrimos) se aceptan (o debería ser así) todos los menús. Sin meterme en más profundidades analizando la “homosexualidad” en diferentes culturas y animales lo que quiero es hacer una llamada de atención a cómo podemos educar para eliminar la homofobia. Y a cómo podemos educarnos, que no está mal tampoco, dicho sea de paso. La homofobia y todas las demás fobias a personas por decidir vivir sus vidas y sus cuerpos sin atentar contra nada ni contra nadie.

Si eres educador o educadora (padre o madre) o simplemente te interesa cuestionarte los roles que perpetúas (o no),  aquí te dejo unos tips:

  1. No des por sentado la orientación del deseo de las personas que te rodean.
  2. No des por sentado que sabes como es una persona por ser gay, hetero, lesbiana o trans. Hay muchos modos de ser persona y es triste que te centres solo en que a “Pepe le gusta el cocido montañés” y como a tí la berza no te va…
  3. Usa un lenguaje no sexista. Y de paso aprovecha para hablar de sexos y sexualidades en cuanto tengas ocasión.
  4. Evita los chistes ofensivos.
  5. Evita los términos peyorativos para referirte al deseo de las demás personas.
  6. Cuestiona siempre los estereotipos y las definiciones de “normalidad”.
  7. Implícate y sal en la defensa de cualquier persona que sea discriminada por su deseo o su identidad sexual. Sin violencia, haciendo hincapié en las consecuencias de esta discriminación o actitudes homófonas contra las personas, sus familias y sobre la sociedad en general.
  8. Evita las típicas preguntas “ya tienes novio?”. Sin quererlo estás de nuevo dando una definición de normalidad al niño o a la niña de turno. Si es algo que te interesa (pregunta que yo a nivel personal no veo demasiado apropiada) puedes cambiarlo por “te gusta alguien? tienes pareja?”
  9. Relaciónate con personas distintas y no pararás de viajar por otros continentes. Cuando conoces a otras personas y conoces sus vivencias y emociones es más fácil empatizar y nuestro punto de vista se enriquece enormemente.
  10. RESPETA la vida privada de las demás personas. Apaga “radio patio” y céntrate en tí y en los demás de una forma sana.

Ángeles Romano Díaz

Síguenos en Facebook!!!

logo-MENTHA

 

 

Anuncios

¿CÓMO PREVENIR EL ABUSO SEXUAL INFANTIL?

Estándar

violacionota

Algunos parámetros hablan de que 1 de cada 5 menores sufre abusos sexuales en nuestro país. Entre un 15 y un 20% de la población. Eso teniendo en cuenta que los datos estatales son inexactos debido al gran tabú que supone el tema y a que su detección es compleja.

Ai quieres prevenir que tu hijo o hija sea víctima de abuso sexual infantil lo primero que has de saber es que el abuso existe y que los abusadores están integrados en la sociedad, no son tipos raros y solitarios que lleven una etiqueta explicativa de su condición. Son padres, son abuelos, son tíos, son profesores, son primos, son entrenadores…  recuerda que el abuso sexual infantil y exige y barájalo simple como una posibilidad más en caso de notar cambios en la actitud y comportamiento de tu hijo o hija. Si se muestran tristes, nerviosos, decaídos, problemáticos, apáticos… investiga!

Escucha a tu hijo o hija. Pregúntales, interésate por ellos y confía en lo que cuentan. Dales tiempo para explicarse. Respeta sus opiniones y tenlas en cuenta. Recuérdales que estás para ayudarles y que crees en ellos.

Habla con tu hijo o hija de su cuerpo, de su sexualidad, de lo que le gusta y lo que no. Recuérdale que su cuerpo es suyo y que tiene derecho a decir No cuando alguien intenta besarle, cogerle, hacerle cosquillas o hacerle algo que no le guste. Incluso si esa persona eres tú. Reconoce la sexualidad de tu hijo o hija, no montes dramas, normaliza y escucha y atiende sus necesidades. Los encuentros con las otras personas pueden ser muy placenteros si hay acuerdo y las dos personas quieren encontrarse.

No obligues a tu hijo o hija a dar besos y recuérdale siempre: tus besos son tuyos y se los das a quién tu quieras.

Fomenta la autoestima de tu hijo/a. Hazle saber en todo momento que es lo más valioso de tu vida y que es una persona única y especial. Las personas más seguras son menos vulnerables.

Habla con tu hijo o hija del abuso sexual, cuéntales qué es y explícales que a algunos niños les pasa, así si les sucede algo similar sabrán que no es algo normal y podrán contártelo.

Trabaja con ellos la idea de que algunos secretos hacen daño. Es diferente guardar el secreto de que has comprado un regalo a tu papá que el de que el abuelo te lleva al cobertizo y te obliga a hacer cosas que no te gustan. Esos secretos deben salir a la luz, hay que contarlos.

No les culpes ni cuestiones cuando denuncien. Este tipo de víctimas se encuentra siempre con una victimización secundaria, cuando desvela el secreto, en el que se convierten en el punto de mira y por el que se convierten en las personas juzgadas y cuestionadas. No lo permitas.

Y sobre todo, si quieres prevenir el abuso sexual infantil, no dejes a tus hijos desprotegidos, no los pases de casa en casa como si fueran un juguete, protégeles y estate atenta/o cuando te digan que no quieren ir a casa de tal o cual persona o no quieren quedarse a solas con ella, no les obligues. Recuerda que a los pederastas se les encuentra cuando se equivocan de niño, dan con uno con una buena relación de apego que lo cuenta y lo denuncia.

Si tienes dudas pide ayuda. Y si no encuentras la ayuda que buscas pide otra opinión.

Está en mano de todas y todos.

Está en tu mano.

Están en tus manos.

o-ABUSO-facebook

Ángeles Romano Díaz

 

 

8 cosas que puedes decirle a alguien que lo está pasando mal

Estándar

Copiamos este post de about motivación que nos ha encantado. A menudo tenemos a una persona cercana que pasa por una  situación compleja. Nuestra intención es buena, queremos brindarle nuestro apoyo, tratamos de que se sienta mejor, pero en no pocas ocasiones conseguimos justo lo contrario. Hemos encontrado este post en un conocido blog y nos ha parecido un tema estupendo para compartir con vosotras esta semana.

Que lo disfrutéis!!

8 cosas que puedes decirle a alguien que lo está pasando mal.

Si una persona a quien aprecias lo está pasando mal, lo primero que hay que tener en cuenta es que no existe ninguna “receta” universal que sirva de ayuda a todas las personas. No obstante, si conoces a esa persona, conoces también cuáles son esos pequeños gestos de amabilidad que le van a servir de consuelo y que pueden ser un punto de partida para ayudarle. Estas son, además, algunas cosas que puedes decirle para que se sienta mejor:
1. Cuenta conmigo. Haz que sepa que puede contar contigo para lo que necesite y que puede llamarte en cualquier momento. Puedes ofrecerte para hacerle un pequeño favor, ayudar en lo que sea para aliviar un poco de carga, hacer algún recado. Procura que quede claro que realmente deseas ayudar y que no lo dices solo por decir y pon algunos ejemplos de lo que podrías hacer para ayudar (por ejemplo, si tiene hijos, puedes cuidar de ellos un rato).

2. Te quiero. Si realmente amas a esa persona, este puede ser un buen momento para decírselo. Incluso si no sabes qué decir, un “te quiero” y un abrazo acompañado de un “no sé qué decir” puede servir de gran ayuda porque estás transmitiendo a esa persona lo mucho que te importa.

3. ¿Necesitas un abrazo? Esta simple pregunta, seguida de un abrazo cálido si así lo quiere la otra persona, puede ofrecerle un gran consuelo.

4. Vamos a buscar soluciones. Si el motivo de su malestar es que tiene algún problema que no sabe cómo solucionar, puedes ofrecerla alguna ayuda de tipo práctico, como pensar soluciones, buscar información, pedir consejo a alguien, trazar un plan de acción, etc.

5. Ten paciencia. Ahora no puede hacerse nada pero eso puede cambiar. Si realmente no hay nada que hacer en este momento para cambiar las cosas y lo único que puede hacerse es esperar, no viene mal que le ayudes a ver el futuro con optimismo y le animes a ser paciente y observar atentamente cómo se van desarrollando las cosas hasta que aparezca la oportunidad de actuar y entonces hacerlo sin dudar.
6. No me iré a ninguna parte. Si una persona lo está pasando mal y está deprimida, malhumorada e irritable puede temer que los demás se acaben alejando. A veces, esta persona puede necesitar distanciarse un poco de los demás y tener menos contacto social pero al mismo tiempo le preocupa que luego los demás ya no estén ahí.

Si le dejas bien claro que vas a seguir ahí y que aunque desparezca durante todo el tiempo que necesite, tú estarás ahí cuando desee volver, le quitarás un gran peso de encima. Además, no hace falta que tú también te alejes del todo; demuéstrale que dices muy en serio que seguirás ahí con algún mensaje de texto de vez en cuando o algo similar.

7. Tan solo hazlo lo mejor que puedas. A veces no podemos hacer más, no sabemos cómo o no somos capaces de hacerlo bien por el motivo que sea. Pero siempre podemos hacerlo lo mejor posible, lo mejor que podamos en función de nuestras circunstancias, nuestro estado físico y emocional, nuestros conocimientos en ese momento… “Hazlo lo mejor que puedas y que sea lo que tenga que ser”.

8. Otra cosa que puedes hacer consiste en destacar sus habilidades y sus logros del pasado. Por ejemplo, recuérdale que fue capaz de salir adelante de una etapa dura en el pasado. Si piensas que es una persona con una buena capacidad para resolver problemas, díselo. Si crees que tiene una buena capacidad para relacionarse con los demás y que eso le puede servir de ayuda en este momento, díselo. Si se ha quedado sin trabajo pero piensas que es muy competente o que se le dan muy bien las entrevistas de trabajo, díselo., etc. Es posible que esta persona se sienta abrumada por sus problemas y haya olvidado que tiene habilidades que le permitirán afrontarlo y salir adelante.

Lo que no deberías decirle

1. No niegues la existencia del problema ni recurras a una especie de solución mágica como “todo se arreglará”, “no tienes de qué preocuparte”, “podría ser peor” y frases por el estilo que niegan lo que sucede o niegan el malestar que la persona experimenta, como si no tuviera motivo para estar mal. Incluso si crees que su problema no es grave, ten en cuenta que lo es para esa persona y negarlo no le ayudará nada.

2. No le digas cosas como “al final esto te hará más fuerte”. Incluso aunque pueda ser cierto, no es la frase que necesite oír en este momento porque no es algo que haya elegido vivir voluntariamente para fortalecerse; es algo que no desea en su vida y no ha pedido, de modo que decirle algo así tendrá más probabilidades de irritarle que de consolarle.

¿Qué hago para motivarme?

Estándar

¿Quieres saber qué puedes hacer para motivarte?

Algunos tips para aumentar la motivación general para abordar las tareas de tu vida diaria serían los siguientes:

  1. Fíjate en las personas que veas más felices y motivadas y toma nota. ¿Qué hacen, como lo hacen, de quién se rodean…? Lo tienes? ¡¡Pues copia!!
  2. Aprende a mirarte: concéntrate en lo que se te da bien y en lo que te gusta hacer. El mundo ya señala bastante tus defectos. ¡¡Quiérete y valora tus potencialidades, son muchas!!
  3. Márcate objetivos personales que puedas medir y que sean alcanzables. Después de cada meta cumplida… ¿hazte un regalo! Unas palabras a ti mism@ o un libro… lo que quieras.
  4. Recíclate, trata de mejorar y aprender nuevas herramientas cada día. Piensa qué te aportó la vida cada noche antes de acostarte. ¿Qué me llevo nuevo hoy?
  5. Presta atención a tus emociones. Si necesitas ayuda contacta con Mentha, tu Centro de Psicología y Sexología en Cabezón de la Sal y por último recuerda que a veces se pierde la partida, cuando esto pase…
  6. Insert Coin!!!

¡Si quieres aumentar tu motivación y tu nivel de bienestar… pruébalo!

Ángeles Romano Díaz

motivacion1

Danza del Cambio en Cabezón de la Sal

Estándar
Danza del Cambio en Cabezón de la Sal

El uno de octubre arranca en Cabezón de la Sal, en Mentha Psicología y Sexología un nuevo curso de Danza del Cambio.

Esta disciplina combina elementos de la biodanza con elementos de la terapia centrada en soluciones para potenciar, a través de lo corporal, del movimiento  y de la música, un cambio integral en la persona, que le proporcione mayor bienestar, más seguridad, más potencia, mayor capacidad de adaptación al medio… en definitiva, proporciona un mayor desarrollo personal.

Las clases serán todos los jueves de 19.30 a 21.30. Si hay alguna persona interesada en probar puede ponerse en contacto con nosotras en nuestros teléfonos o a través de Facebook. La primera sesión es gratuita.

Si alguna persona está interesada en crear otro grupo por la mañana que no dude en  comentárnoslo.