Archivo de la categoría: motivacion

¿Eres una de esas personas que se sabotean a si mismas?

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Apoyo y asistencia psicologicaAlgunas personas se convierten, poco a poco y a menudo sin saberlo, en sus peores enemigos.

¿Quieres aprender a cambiar eso? ¿Quieres sentirte mejor?

Te voy a dar unos pasos sencillos para comenzar:

  1. Tú no eres el saboteador. ¿Qué quiero decir? Quiero que separes a la persona que da esos discursos de tí. Para ello puedes hacer un muñeco de plastilina, un dibujo o incluso una fotografía que represente al que llamaremos como “enano cabrón”
  2. Aprende a detectar los mensajes del enano cabrón: ¿qué dice? trata de escribirlo en un cuaderno como si de instrucciones se tratasen. “No lo conseguirás”. “Has fracasado” “No vales una mierda” “Te mereces que te pase esto”… son algunos ejemplos. El enano cabrón habla y habla y es importante desglosar cada mensaje.
  3. Conecta con tu ira: Sí, has oído bien. Enfádate. Enfadarse no es malo. La ira es una emoción defensiva y eso es lo que necesitas hacer en este momento. Defiéndete del enano cabrón. Puedes hacerlo en voz alta y también puedes escribirlo. Si haces ambas tendrá mucho más efecto. ¿Te imaginas que un enemigo, alguien que te cae mal te increpase de esa forma por la calle? ¿Qué le dirías? Pues eso. Métele caña al enano. Defiéndete. Rebate todo lo negativo que te diga
  4. Al final del día trata de enorgullecerte de algo que has hecho para revertir el efecto del enano cabrón. Trata de llamar al enano mágico.
  5. Convierto esto en tu reto. Hazlo durante al menos 15 días seguidos y cuéntame qué cambios notas.

¿Te atreves? ¿Ves que es más sencillo de lo que parece?

Y Recuerda, si no puedes conseguirlo sol@ llámanos.

Ángeles Romano Díazlogo-MENTHA

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Danza del Cambio, una alternativa en salud mental

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Danza del Cambio
Una alternativa en Salud Mental

La Danza del Cambio es un sistema de autodesarrollo basado en la biodanza y en la terapia familiar sistémica centrada en soluciones.
Se utilizan los sentimientos provocados por la música y el movimiento para profundizar en la conciencia de un@ mism@. Su objetivo es promover la integración de la persona con sus emociones y expresarlas así como establecer y profundizar lazos afectivos entre las personas, poder expresar sentimientos acogedores y generar apegos diferentes más funcionales y exitosos.

Combina elementos del yoga, de la danza, del teatro, de la risoterapia con tareas conductuales que proponen modos de actuación diferentes ante situaciones cotidianas y que permiten a las personas “ensayar” y poner a prueba pequeños cambios que se constituyen finalmente como cambios de segundo orden o estructurales.
Desde el enfoque de trabajo sistémico se conoce que gran parte de las patologías clásicas tienen un componente importante en su génesis y mantenimiento en lo familiar, en el seno del grupo en el que uno se desarrolla. La danza del cambio es una combinación de herramientas de trabajo personal y grupal que permiten un modo de desarrollo sinigual, en el que no se precisa una terapia verbal a un colectivo al que habitualmente le cuesta abandonar su comunicación “esquizofrenógena” y que por tanto hace más difícil su tratamiento desde un punto de vista clásico.
Las sesiones, de dos horas de duración cada una se estructuran de la siguiente manera:
– Ronda grupal de expresión de sentimientos que se traen a la sesión.
– Ejercicios de toma de contacto y presencia.
– Distensión
– Consciencia
– Ejercicios en parejas
– Euforización
– Cierre con ronda de expresión de lo vivido en la sesión y tareas para casa.
Los beneficios se constatan en el primer mes de intervención. Se aconseja realizar de manera semanal, dando tiempo entre sesión y sesión a asimilar lo trabajado.

Si te interesa ponte en contacto con nosotras en el teléfono 635 27 96 28

Empieza a cambia tu vida, cambia tu movimiento.

Ángeles Romano Díazlogo-MENTHA

Mi hij@ no quiere ir a clase

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Cada vez son más las personas que acuden a consulta preocupadas por este tema.

Si este es tu caso y tu hijo o hija no quiere ir al colegio o al instituto es importante que antes de dar la típica charla de “padre” y recordarle su obligación de asistir hables con el.

Como padres debemos estar alerta a cualquier cambio de comportamiento  en nuestros hijos y es útil preguntarnos y cuestionarnos que está pasando alrededor del niño.

Los más pequeños son los portadores de la antorcha, los que manifiestan muchas veces los síntomas para indicarnos qué cosas no están funcionando adecuadamente en sus estructuras familiares, escolares, en sus grupos de amigos.  Eso no significa que el problema sea suyo.  Ellos son como la fiebre a la gripe, un indicador, un síntoma. No la enfermedad. No el problema. El problema hemos de buscarlo en los contextos por los que se mueve el pequeño.

Ante las dificultades o cambios de comportamiento en el niño lo primero me preguntaría: ¿Cómo estoy haciendo las cosas yo como padre? ¿estoy prestando atención? ¿qué está necesitando mi hijo de mi en estos momentos? ¿Se lo estoy dando?  Seguiría con preguntas similares con respecto a su entorno escolar y su círculo de amistades, y trataría de obtener la mayor información posible acerca de cómo está viviendo su mundo mi hijo en estos momentos.

Si queremos ayudar a los más pequeños otra casa que hemos de saber y manejar es que su emociones son legítimas. Igual de legítimas que las de un adulto. No sirve de nada que le hagamos toda la batería de preguntas anteriores y luego le digamos que no tiene razón o que no debería sentirse como se siente.

Con la distancia que nos dan los años a nosotros nos parece una tontería que nuestra hija sufra porque le digan jirafa, que nuestro hijo se angustie porque le salga un grano, o que le den importancia a los comentarios de un amigo. Lo cierto es que para ayudar a nuestro hijo o hija sólo podremos hacerlo si de verdad empatizamos con el. No de palabra. De corazón. “Hija, te entiendo, veo que lo estás pasando mal, no me extraña que te sientas enfadada, imagino el miedo que debes de sentir, yo estaría rabiosa si estuviese en tu lugar, entiendo que no quieras ir a clase” son algunas de las frases que podemos utilizar para manifestar comprensión.

En este primer momento no se trata de dar recetas o de solucionarles nada, sino tan solo de que sepan que entendemos lo que les sucede.

La pregunta que sigue es ¿de qué manera puedo ayudarte? Puede ser que la respuesta que nos den no la recojamos como una solución porque, recordemos, estamos hablando con un niño que habitualmente va a tener menos herramientas de afrontamiento antes situaciones adversas que un adulto. Puede que su respuesta sea: “No quiero volver al colegio”. De nuevo muestra entendimiento. No le contestes “Eso no puede ser. No Digas tonterías.” Y sigue preguntando. “¿Cómo es eso? ¿Es la única solución que se te ocurre? ¿Podríamos hacer algo juntas?”  Muchas veces lo más importante para tu hijo es tener claro que vas a estar ahí, pase lo que pase. Que la apoyas, que puede contar contigo.

Tómatelo con calma y tómate en serio las emociones de tu hijo. Si la situación te supera y necesitas más herramientas pide ayuda externa. Visita el colegio para saber qué está pasando así como para que el colegio vea que tu hijo no está desprotegido, pide ayuda psicológica y si no te gusta pide otra (no siempre encontramos la psicóloga que encaje con nosotros a la primera). No te rindas. Tu hijo es tu mejor cosecha. Cuídala como se merece.

Y recuerda: los niños no son manipuladores por naturaleza como algunos insisten. Lo niños sienten, como los adultos o más intensamente si cabe, y como los adultos tienen el derecho a sentir lo que sienten. Nosotros como padres el deber de ayudarle a manejar sus emociones, a modificar el entorno para que les sea más propicio, a ponerles los andamios necesarios para que suban a la cima de sus vidas.

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Ángeles Romano Díaz

8 cosas que puedes decirle a alguien que lo está pasando mal

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Copiamos este post de about motivación que nos ha encantado. A menudo tenemos a una persona cercana que pasa por una  situación compleja. Nuestra intención es buena, queremos brindarle nuestro apoyo, tratamos de que se sienta mejor, pero en no pocas ocasiones conseguimos justo lo contrario. Hemos encontrado este post en un conocido blog y nos ha parecido un tema estupendo para compartir con vosotras esta semana.

Que lo disfrutéis!!

8 cosas que puedes decirle a alguien que lo está pasando mal.

Si una persona a quien aprecias lo está pasando mal, lo primero que hay que tener en cuenta es que no existe ninguna “receta” universal que sirva de ayuda a todas las personas. No obstante, si conoces a esa persona, conoces también cuáles son esos pequeños gestos de amabilidad que le van a servir de consuelo y que pueden ser un punto de partida para ayudarle. Estas son, además, algunas cosas que puedes decirle para que se sienta mejor:
1. Cuenta conmigo. Haz que sepa que puede contar contigo para lo que necesite y que puede llamarte en cualquier momento. Puedes ofrecerte para hacerle un pequeño favor, ayudar en lo que sea para aliviar un poco de carga, hacer algún recado. Procura que quede claro que realmente deseas ayudar y que no lo dices solo por decir y pon algunos ejemplos de lo que podrías hacer para ayudar (por ejemplo, si tiene hijos, puedes cuidar de ellos un rato).

2. Te quiero. Si realmente amas a esa persona, este puede ser un buen momento para decírselo. Incluso si no sabes qué decir, un “te quiero” y un abrazo acompañado de un “no sé qué decir” puede servir de gran ayuda porque estás transmitiendo a esa persona lo mucho que te importa.

3. ¿Necesitas un abrazo? Esta simple pregunta, seguida de un abrazo cálido si así lo quiere la otra persona, puede ofrecerle un gran consuelo.

4. Vamos a buscar soluciones. Si el motivo de su malestar es que tiene algún problema que no sabe cómo solucionar, puedes ofrecerla alguna ayuda de tipo práctico, como pensar soluciones, buscar información, pedir consejo a alguien, trazar un plan de acción, etc.

5. Ten paciencia. Ahora no puede hacerse nada pero eso puede cambiar. Si realmente no hay nada que hacer en este momento para cambiar las cosas y lo único que puede hacerse es esperar, no viene mal que le ayudes a ver el futuro con optimismo y le animes a ser paciente y observar atentamente cómo se van desarrollando las cosas hasta que aparezca la oportunidad de actuar y entonces hacerlo sin dudar.
6. No me iré a ninguna parte. Si una persona lo está pasando mal y está deprimida, malhumorada e irritable puede temer que los demás se acaben alejando. A veces, esta persona puede necesitar distanciarse un poco de los demás y tener menos contacto social pero al mismo tiempo le preocupa que luego los demás ya no estén ahí.

Si le dejas bien claro que vas a seguir ahí y que aunque desparezca durante todo el tiempo que necesite, tú estarás ahí cuando desee volver, le quitarás un gran peso de encima. Además, no hace falta que tú también te alejes del todo; demuéstrale que dices muy en serio que seguirás ahí con algún mensaje de texto de vez en cuando o algo similar.

7. Tan solo hazlo lo mejor que puedas. A veces no podemos hacer más, no sabemos cómo o no somos capaces de hacerlo bien por el motivo que sea. Pero siempre podemos hacerlo lo mejor posible, lo mejor que podamos en función de nuestras circunstancias, nuestro estado físico y emocional, nuestros conocimientos en ese momento… “Hazlo lo mejor que puedas y que sea lo que tenga que ser”.

8. Otra cosa que puedes hacer consiste en destacar sus habilidades y sus logros del pasado. Por ejemplo, recuérdale que fue capaz de salir adelante de una etapa dura en el pasado. Si piensas que es una persona con una buena capacidad para resolver problemas, díselo. Si crees que tiene una buena capacidad para relacionarse con los demás y que eso le puede servir de ayuda en este momento, díselo. Si se ha quedado sin trabajo pero piensas que es muy competente o que se le dan muy bien las entrevistas de trabajo, díselo., etc. Es posible que esta persona se sienta abrumada por sus problemas y haya olvidado que tiene habilidades que le permitirán afrontarlo y salir adelante.

Lo que no deberías decirle

1. No niegues la existencia del problema ni recurras a una especie de solución mágica como “todo se arreglará”, “no tienes de qué preocuparte”, “podría ser peor” y frases por el estilo que niegan lo que sucede o niegan el malestar que la persona experimenta, como si no tuviera motivo para estar mal. Incluso si crees que su problema no es grave, ten en cuenta que lo es para esa persona y negarlo no le ayudará nada.

2. No le digas cosas como “al final esto te hará más fuerte”. Incluso aunque pueda ser cierto, no es la frase que necesite oír en este momento porque no es algo que haya elegido vivir voluntariamente para fortalecerse; es algo que no desea en su vida y no ha pedido, de modo que decirle algo así tendrá más probabilidades de irritarle que de consolarle.

¿Qué hago para motivarme?

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¿Quieres saber qué puedes hacer para motivarte?

Algunos tips para aumentar la motivación general para abordar las tareas de tu vida diaria serían los siguientes:

  1. Fíjate en las personas que veas más felices y motivadas y toma nota. ¿Qué hacen, como lo hacen, de quién se rodean…? Lo tienes? ¡¡Pues copia!!
  2. Aprende a mirarte: concéntrate en lo que se te da bien y en lo que te gusta hacer. El mundo ya señala bastante tus defectos. ¡¡Quiérete y valora tus potencialidades, son muchas!!
  3. Márcate objetivos personales que puedas medir y que sean alcanzables. Después de cada meta cumplida… ¿hazte un regalo! Unas palabras a ti mism@ o un libro… lo que quieras.
  4. Recíclate, trata de mejorar y aprender nuevas herramientas cada día. Piensa qué te aportó la vida cada noche antes de acostarte. ¿Qué me llevo nuevo hoy?
  5. Presta atención a tus emociones. Si necesitas ayuda contacta con Mentha, tu Centro de Psicología y Sexología en Cabezón de la Sal y por último recuerda que a veces se pierde la partida, cuando esto pase…
  6. Insert Coin!!!

¡Si quieres aumentar tu motivación y tu nivel de bienestar… pruébalo!

Ángeles Romano Díaz

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