Consejos para hundir la flota (tu flota)

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  • Descríbete como si tu fueses el problema
  • Piensa todo el día en el problema
  • No dejes ni un minuto al día espacio para ser feliz, ni tan siquiera para estar un poco contenta y mucho menos para darte cuenta de ello.
  • Repítete que las cosas no van a cambiar.
  • Intenta no ver a tus amigos, pueden contagiarte su alegría.
  • Concéntrate en lo que tienen otros que a ti te falta.
  • No intentes hacer nada diferente, insiste una y otra vez en lo que ya has intentado y te sale mal.
  • Borra las experiencias pasadas en las que saliste airosa de algo negativo y cuéntate a ti y al mundo que no fuiste, no eres y no serás capaz.
  • No te afeites, no te arregles, no te hagas las ingles, ve siempre en chandal, engorda mucho, en definitiva descuida tu físico.
  • Quédate encerrada en casa
  • Levántate tarde
  • Se un enfado andante, busca siempre una oportunidad para enfadarte
  • No relativices
  • Reconcómete todo lo que puedas
  • Aíslate
  • No busques trabajo, espera que te llamen a la puerta
  • Pásate el día viendo la televisión
  • No te formes
  • Autocompadécete
  • No busques ofertas de trabajo, ni consultes etts, ni hagas contactos
  • No te rías ¡Esto es muy serio! ¡Todo es muy serio!
  • No tengas aficiones
  • Haz varios comentarios negativos, de los demás y de ti misma, al día.
  • Busca aquello en lo que fallas.
  • Rodéate de gente negativa
  • No asumas retos
  • Cuando vayas a salir del pozo piensa: para qué si va a haber otro pozo más adelante?
  • Haz todas las anticipaciones negativas que puedas.
  • No veas lo positivo
  • Posterga todo
  • Deja todo a medias
  • No salgas de tu zona de confort, es muy peligroso

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Si sigues al pie de la letra todos estos consejos podrás, por fin, poner fin a tu felicidad y entorpecer bruscamente tu éxito en la vida, en lo laboral y en lo personal.

¡Adelante, el malestar está en tus manos!

Ángeles Romano Díaz y María Díaz Angulo

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¿Eres una de esas personas que se sabotean a si mismas?

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Apoyo y asistencia psicologicaAlgunas personas se convierten, poco a poco y a menudo sin saberlo, en sus peores enemigos.

¿Quieres aprender a cambiar eso? ¿Quieres sentirte mejor?

Te voy a dar unos pasos sencillos para comenzar:

  1. Tú no eres el saboteador. ¿Qué quiero decir? Quiero que separes a la persona que da esos discursos de tí. Para ello puedes hacer un muñeco de plastilina, un dibujo o incluso una fotografía que represente al que llamaremos como “enano cabrón”
  2. Aprende a detectar los mensajes del enano cabrón: ¿qué dice? trata de escribirlo en un cuaderno como si de instrucciones se tratasen. “No lo conseguirás”. “Has fracasado” “No vales una mierda” “Te mereces que te pase esto”… son algunos ejemplos. El enano cabrón habla y habla y es importante desglosar cada mensaje.
  3. Conecta con tu ira: Sí, has oído bien. Enfádate. Enfadarse no es malo. La ira es una emoción defensiva y eso es lo que necesitas hacer en este momento. Defiéndete del enano cabrón. Puedes hacerlo en voz alta y también puedes escribirlo. Si haces ambas tendrá mucho más efecto. ¿Te imaginas que un enemigo, alguien que te cae mal te increpase de esa forma por la calle? ¿Qué le dirías? Pues eso. Métele caña al enano. Defiéndete. Rebate todo lo negativo que te diga
  4. Al final del día trata de enorgullecerte de algo que has hecho para revertir el efecto del enano cabrón. Trata de llamar al enano mágico.
  5. Convierto esto en tu reto. Hazlo durante al menos 15 días seguidos y cuéntame qué cambios notas.

¿Te atreves? ¿Ves que es más sencillo de lo que parece?

Y Recuerda, si no puedes conseguirlo sol@ llámanos.

Ángeles Romano Díazlogo-MENTHA

Algunos sencillos tips para reactivar tu vida sexual en pareja

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Si quieres resultados diferentes, hazlo diferente!! Así que si quieres reactivar una vida sexual en pareja rutinaria o adormecida y mejorar así vuestra relación puedes empezar por algunas cosas sencillas:
Habla con tu pareja: Explícale a tu pareja lo que te gusta, cómo te gusta y cuánto te gusta. Explícate el menú que quieres para hoy (no siempre nos apetece comer lo mismo). Algunos terapeutas sexuales señalan que convertirnos en profesores sexuales de nuestra pareja revierte en una mayor felicidad para ambos, que tendrán más claros sus objetivos cuando se introduzcan entre las sábanas. Esto puede convertirse además en un nuevo juego de roles muy picante y divertido. La institutriz y su alumno/a o viceversa.
–Dedícale el tiempo necesario. A hacer el amor se empieza desde la mañana. Postergar el contacto físico un poco más de lo que desearíamos, un strip-tease o una conversación subida de tono, un mensajero obsceno a media mañan… No todo es coito en los encuentros eróticos.

–Piensa en ti. Es mucho más sencillo que ambos miembros de la pareja queden satisfechos si cada uno tiene claro sus propios objetivos y se esfuerza en conseguirlos, siempre y cuando no entorpezcan los del contrario. Debido a que hombres y mujeres funcionan de manera diferente en la cama y obtienen placer de formas semejantes pero no iguales, intentar ponernos en el lugar del otro es en muchas ocasiones estéril y altamente improductivo, por lo que una pizca de egoísmo hace que nos concentremos en nuestro placer y en conocernos mejor. Son muchas las parejas obsesionadas por dar placer al otro que se olvidan de su propio placer.
–Cultiva tu erótica. Piensa en encuentros, recuerda los que has tenido más satisfactorios, alimenta pensamientos y fantasías sexuales, lee novelas eróticas, mira películas que te hagan chiste… La gimnasia mental de mantenimiento erótico es altamente necesaria.

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–Juega a algo diferente. Después de convivir varios años con una misma pareja, es altamente probable que el hecho de verse desnudos carezca del encanto de las primeras veces, así que quizá sea bueno tomar el camino totalmente opuesto y empezar a vestirse otra vez. Pero no de cualquier manera, claro está, sino de alguna forma que resulte atractiva para la otra persona: la lencería y la ropa interior de seda o licra, así como algún que otro disfraz, pueden ser buenas opciones. Cómprate ropa interior sexy, intercámbiala con tu pareja o vístela y desvístela con dedicación
–Haz algo diferente, sorprende. Cuando uno comienza a mantener relaciones con una nueva pareja, gran parte de la excitación de los primeros encuentros se halla en ese factor de incertidumbre y misterio que los rodea, y debido al cual no sabemos muy bien qué esperar. En el momento en el que el guion está ya escrito desde hace años y es conocido al dedillo por ambas personas, nos sentiremos como si estuviésemos viendo por enésima vez nuestra película preferida: nos puede gustar mucho, pero ya sabemos cómo acaba. Una postura diferente, un lugar distinto de la casa, una hora inusual en vosotros…
–Queda en un hotel. A veces se hace necesario cambiar totalmente de contexto. Una cita “sórdida” con nuestra pareja puede reactivar una sexualidad adormecida.

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–Explora tu cuerpo. La ignorancia suele señalar que la autosatisfacción no es más que el último recurso del hombre (o la mujer) desesperado que no es capaz de encontrar un compañero sexual, es decir, la herramienta de los perdedores. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: la mayor parte de parejas sexualmente satisfechas no han renunciado nunca al onanismo, a la masturbación. Conocer en profundidad nuestro cuerpo es esencial para mantener una vida sexual sana, y la masturbación es el complemento ideal a nuestra rutina sexual en pareja.

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Ángeles Romano Díaz

Contra la homofobia y otras cosas que pasan.

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Un par de noticias esta semana me han dado ganas de hablar hoy de este tema. De la necesidad acuciante de educar en el respeto a las sexualidades y a los sexos. En el respeto a las expresiones eróticas y amatorias de cada persona siempre que no atenten a los gustos y límites que ponen las demás.

Lo primero sobre lo que quiero enfocar la atención es sobre esa manía persecutoria que nos ha dado desde hace un tiempo por ponerle nombre a todo, y de paso, por qué no, dicotomizarlo. ¿Tú que eres? Hombre o mujer? Hetero o gay? Blanco o negro?

En cuanto a la orientación del deseo, que es esa en base a la que de forma generalizada se clasifica a las personas en heteros o gays, me gustaría señalar que más que algo dicotómico, un “heterosexualidad versus homosexualidad”, estamos hablando de un contínuo. Es decir, si ambos conceptos fueran del 0 al 100, pocas personas se situarían en el 0 o en el 1oo. Algunas personas pueden definirse heteros y sin embargo fantasear con tener relaciones con personas de su mismo sexo, o sentirse atraídas de forma puntual por una persona de su sexo aunque antes su orientación siempre había ido hacia el otro, o excitarse con imágenes de personas del mismo sexo practicando el coito… las posibilidades son tan numerosas que, lo más habitual es que algunas personas se acerquen a ese 0 o a ese 100, otras se alejen, otras estén por el medio y otras, a las cuales admiro y defiendo les parezcan absurdas e infames la etiquetas de este tipo.

Siempre me ha resultado curioso cómo la sociedad nos hace definirnos (especialmente si nos declaramos gays hemos de hacerlo) teniendo en cuenta lo limitantes y excluyentes que resultan, a nosotros mismos y a los demás, este tipo de etiquetas.  Acaso se nos ocurre preguntar a un cántabro si es pro-cocido montañés o pro-cocido lebaniego? Si elige uno excluye el otro? si hace un día intenso de calor en verano no puede comer ensalada por definirse cántabro y además pro- cocido montañés? No se si se me sigue. Desde la sexología sustantiva tratan de hacer frente a estas etiquetas hablando de personas que mayormente desean y se enamora de mujeres (ginerastas) o que mayormente desean y se enamoran de hombres (andrerastas), parece que de esta forma contribuimos a que la etiqueta vaya en el deseo y no tanto en la persona, aunque el caso del cocido sigue resonándome aquí.

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En cuanto a la identidad de género. Sucede que nacemos. Sucede que en ese mismo momento el doctor o doctora de turno nos sexa. Sucede que somos en función de lo que tenemos en las piernas. Sucede que algunos niños y niñas en torno a los dos años de edad se dan cuenta de que no están de acuerdo con el título que les pusieron al nacer. Sucede a estos niños y niñas que les sobreviene un infierno porque alguien, que no les conoce, que no tiene ni idea de cómo son, cómo sienten, cómo viven su cuerpo, les dice que están equivocados y que quiénes saben lo que son son ellos: los expertos (lo dejo en masculino a propósito aunque también haya expertas).

Sucede a otros niños y niñas que van creciendo y se siente identificados con ese título (hombre o mujer, macho o hembra) que les pusieron al nacer, sin embargo no se sienten a gusto con lo que se espera de ellos en función de ese título. Sucede que también las cosas se les pondrán cuesta arriba a estos niños y niñas. Sucede que se convertirán en muchas ocasiones en el blanco de burlas escolares y no escolares así como de todo tipo de presiones para que encajen en el cliché elegido para ellos. Sucede que hay quienes deciden ni siquiera elegir un título u otro y prefieren denominarse simplemente personas. ¿Os dais cuenta cuántas cosas suceden?

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La sexualidad (las sexualidades) incluyen aspectos relacionados con nuestra corporalidad, con nuestra erótica, con nuestra comunicación, con nuestro físico, con nuestra vivencia personal, con nuestra familia, con nuestra identidad, con nuestros deseos, con nuestras fantasías, con nuestras hormonas… es curioso, pues lo extraño es encontrar dos sexualidades iguales. Y digo que es curioso porque desde la sociedad, la psicología, la psicopatología, desde algunas corrientes sexológicas se trata de comprimir todo. De normalizarlo, no con el ánimo de que todo sea normal sino de definir la anormalidad. Se trata de decidir lo que se puede y lo que no se puede hacer, lo que es normal y lo que es patológico, vicioso o desviado.

Pues bien, tengo una buena noticia, en este mundo globalizado que vivimos (y a veces sufrimos) se aceptan (o debería ser así) todos los menús. Sin meterme en más profundidades analizando la “homosexualidad” en diferentes culturas y animales lo que quiero es hacer una llamada de atención a cómo podemos educar para eliminar la homofobia. Y a cómo podemos educarnos, que no está mal tampoco, dicho sea de paso. La homofobia y todas las demás fobias a personas por decidir vivir sus vidas y sus cuerpos sin atentar contra nada ni contra nadie.

Si eres educador o educadora (padre o madre) o simplemente te interesa cuestionarte los roles que perpetúas (o no),  aquí te dejo unos tips:

  1. No des por sentado la orientación del deseo de las personas que te rodean.
  2. No des por sentado que sabes como es una persona por ser gay, hetero, lesbiana o trans. Hay muchos modos de ser persona y es triste que te centres solo en que a “Pepe le gusta el cocido montañés” y como a tí la berza no te va…
  3. Usa un lenguaje no sexista. Y de paso aprovecha para hablar de sexos y sexualidades en cuanto tengas ocasión.
  4. Evita los chistes ofensivos.
  5. Evita los términos peyorativos para referirte al deseo de las demás personas.
  6. Cuestiona siempre los estereotipos y las definiciones de “normalidad”.
  7. Implícate y sal en la defensa de cualquier persona que sea discriminada por su deseo o su identidad sexual. Sin violencia, haciendo hincapié en las consecuencias de esta discriminación o actitudes homófonas contra las personas, sus familias y sobre la sociedad en general.
  8. Evita las típicas preguntas “ya tienes novio?”. Sin quererlo estás de nuevo dando una definición de normalidad al niño o a la niña de turno. Si es algo que te interesa (pregunta que yo a nivel personal no veo demasiado apropiada) puedes cambiarlo por “te gusta alguien? tienes pareja?”
  9. Relaciónate con personas distintas y no pararás de viajar por otros continentes. Cuando conoces a otras personas y conoces sus vivencias y emociones es más fácil empatizar y nuestro punto de vista se enriquece enormemente.
  10. RESPETA la vida privada de las demás personas. Apaga “radio patio” y céntrate en tí y en los demás de una forma sana.

Ángeles Romano Díaz

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¿Cómo saber si soy una mujer maltratada?

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¿Cómo saber si soy una mujer maltratada? Para responderte a esta pregunta voy a explicaros hoy en qué consiste el denominado “ciclo de la violencia” dentro de una pareja.

Vámonos a la escena: “Chica conoce chico” (y viceversa) y alucina. Tú no eres de las que crees en historias de príncipes azules y en las tan manidas letras de las canciones de Malú o Amaral pero… es que es cierto!! de repente es cierto!! Existe!! Es él!!! y se ha fijado en tí!! El tipo te sube a un altar, habla de lo que siente por ti y de lo que significas para él y parece que vuestra historia está recién sacada de un película romántica. Sus detalles hacia ti son incontables: te hace regalos, te dedica poesías, te da sorpresas, te espera sin avisar a la salida del trabajo…  Estás en una burbuja.

Poco a poco, de manera muy sutil,comienzan a aparecer los problemas. Lo que comienza como sorpresas va convirtiéndose poco a poco en control… se enfada contigo y se pone muy triste, comienza a dudar de que seas la mujer de su vida que te decía hace poco… A esta fase de le llama ACUMULACIÓN DE TENSIÓN y en ella tú, comienzas a pensar que puedes hacer que vuelva el príncipe que conociste, que puedes convencerle de que eres tú la mujer perfecta para él. Comienzas a pensar que el hecho de que el se enfade o no, depende de lo que tú hagas. Cuando tienes ese pensamiento y ese sentimiento de responsabilidad ya estás con el agua al cuello amiga.  Hagas lo que hagas sus enfados no dependen de tí y no puedes hacer nada por evitarlos puesto que el objetivo último de tu “príncipe” es lograr el control total y absoluto y el nivel de exigencia ya no parará de subir. Pero esto tú aún no lo sabes.

La cosa se va complicando y un día “se le va la pinza”. Te grita, puede que incluso te insulte las primeras veces y cuando el ciclo se ha repetido varias veces puede que en esta fase incluso te agreda físicamente. A esta fase la llamamos ESTALLIDO VIOLENTO. Mientras dura (es una fase más corta que las otras, al menos al principio, pero extremadamente intensa) tú no puedes creerte lo que está pasando. No reconoces a la persona que tienes delante, ese no es él y desde luego esa no eres tú. Eso no te está pasando a tí. En esta fase piensas que no puedes hacer nada y solo quieres que pase, que se acabe cuanto antes.

La siguiente fase la llamamos LUNA DE MIEL. El “príncipe” que conociste vuelve a aparecer. Vuelven las promesas. Viene con regalos y con mil disculpas: lo siento, perdóname, esto nunca me había pasado, es que lo que siento por ti es muy fuerte, en parte la culpa la tienes tú por volverme tan loco… y un largo etc. En esta fase la característica principal es que vuelves a caer en la trampa, vuelves a creer que tú puedes conservar a este, al príncipe, al que te gusta, puedes mantener alejado al otro, al que no conoces y del que no te enamoraste… pero eso no puedes hacerlo tú, aunque todavía no lo sabes. Seguirás creyendo mucho tiempo que tú puedes cambiarle, que tu historia es diferente…

El ciclo se ha completado. Al principio se lo contarás a alguna amiga que te recomendará dejarlo, luego ya dejarás de contarlo… te da demasiada vergüenza…

El ciclo se repetirá cada vez más rápido, cada vez se recrudecerá más la violencia y tú estarás cada vez más aniquilada psicológicamente.  El objetivo de tu “príncipe” de lograr el control absoluto está alcanzado. A veces solo cuando la fase de luna de miel desaparece por completo las mujeres se atreven a salir del infierno en el que viven.

Pero mi historia es diferente…NO. NO LO ES. Tú eres otra mujer maltratada.

La buena noticia es que te garantizo que voy a ayudarte a recomponerte, voy a ayudarte a salir adelante, voy a ayudarte a recuperar tu fuerza, voy a recordarte que tú no eres la culpable.

Se puede salir del infierno con alas renovadas.

Ángeles Romano Díaz.

En memoria de las 13 mujeres asesinadas en lo que va de año. Todas y cada una se reconocerían en cachos de esta historia.

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Danza del Cambio, una alternativa en salud mental

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Danza del Cambio
Una alternativa en Salud Mental

La Danza del Cambio es un sistema de autodesarrollo basado en la biodanza y en la terapia familiar sistémica centrada en soluciones.
Se utilizan los sentimientos provocados por la música y el movimiento para profundizar en la conciencia de un@ mism@. Su objetivo es promover la integración de la persona con sus emociones y expresarlas así como establecer y profundizar lazos afectivos entre las personas, poder expresar sentimientos acogedores y generar apegos diferentes más funcionales y exitosos.

Combina elementos del yoga, de la danza, del teatro, de la risoterapia con tareas conductuales que proponen modos de actuación diferentes ante situaciones cotidianas y que permiten a las personas “ensayar” y poner a prueba pequeños cambios que se constituyen finalmente como cambios de segundo orden o estructurales.
Desde el enfoque de trabajo sistémico se conoce que gran parte de las patologías clásicas tienen un componente importante en su génesis y mantenimiento en lo familiar, en el seno del grupo en el que uno se desarrolla. La danza del cambio es una combinación de herramientas de trabajo personal y grupal que permiten un modo de desarrollo sinigual, en el que no se precisa una terapia verbal a un colectivo al que habitualmente le cuesta abandonar su comunicación “esquizofrenógena” y que por tanto hace más difícil su tratamiento desde un punto de vista clásico.
Las sesiones, de dos horas de duración cada una se estructuran de la siguiente manera:
– Ronda grupal de expresión de sentimientos que se traen a la sesión.
– Ejercicios de toma de contacto y presencia.
– Distensión
– Consciencia
– Ejercicios en parejas
– Euforización
– Cierre con ronda de expresión de lo vivido en la sesión y tareas para casa.
Los beneficios se constatan en el primer mes de intervención. Se aconseja realizar de manera semanal, dando tiempo entre sesión y sesión a asimilar lo trabajado.

Si te interesa ponte en contacto con nosotras en el teléfono 635 27 96 28

Empieza a cambia tu vida, cambia tu movimiento.

Ángeles Romano Díazlogo-MENTHA

¿CÓMO PREVENIR EL ABUSO SEXUAL INFANTIL?

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Algunos parámetros hablan de que 1 de cada 5 menores sufre abusos sexuales en nuestro país. Entre un 15 y un 20% de la población. Eso teniendo en cuenta que los datos estatales son inexactos debido al gran tabú que supone el tema y a que su detección es compleja.

Ai quieres prevenir que tu hijo o hija sea víctima de abuso sexual infantil lo primero que has de saber es que el abuso existe y que los abusadores están integrados en la sociedad, no son tipos raros y solitarios que lleven una etiqueta explicativa de su condición. Son padres, son abuelos, son tíos, son profesores, son primos, son entrenadores…  recuerda que el abuso sexual infantil y exige y barájalo simple como una posibilidad más en caso de notar cambios en la actitud y comportamiento de tu hijo o hija. Si se muestran tristes, nerviosos, decaídos, problemáticos, apáticos… investiga!

Escucha a tu hijo o hija. Pregúntales, interésate por ellos y confía en lo que cuentan. Dales tiempo para explicarse. Respeta sus opiniones y tenlas en cuenta. Recuérdales que estás para ayudarles y que crees en ellos.

Habla con tu hijo o hija de su cuerpo, de su sexualidad, de lo que le gusta y lo que no. Recuérdale que su cuerpo es suyo y que tiene derecho a decir No cuando alguien intenta besarle, cogerle, hacerle cosquillas o hacerle algo que no le guste. Incluso si esa persona eres tú. Reconoce la sexualidad de tu hijo o hija, no montes dramas, normaliza y escucha y atiende sus necesidades. Los encuentros con las otras personas pueden ser muy placenteros si hay acuerdo y las dos personas quieren encontrarse.

No obligues a tu hijo o hija a dar besos y recuérdale siempre: tus besos son tuyos y se los das a quién tu quieras.

Fomenta la autoestima de tu hijo/a. Hazle saber en todo momento que es lo más valioso de tu vida y que es una persona única y especial. Las personas más seguras son menos vulnerables.

Habla con tu hijo o hija del abuso sexual, cuéntales qué es y explícales que a algunos niños les pasa, así si les sucede algo similar sabrán que no es algo normal y podrán contártelo.

Trabaja con ellos la idea de que algunos secretos hacen daño. Es diferente guardar el secreto de que has comprado un regalo a tu papá que el de que el abuelo te lleva al cobertizo y te obliga a hacer cosas que no te gustan. Esos secretos deben salir a la luz, hay que contarlos.

No les culpes ni cuestiones cuando denuncien. Este tipo de víctimas se encuentra siempre con una victimización secundaria, cuando desvela el secreto, en el que se convierten en el punto de mira y por el que se convierten en las personas juzgadas y cuestionadas. No lo permitas.

Y sobre todo, si quieres prevenir el abuso sexual infantil, no dejes a tus hijos desprotegidos, no los pases de casa en casa como si fueran un juguete, protégeles y estate atenta/o cuando te digan que no quieren ir a casa de tal o cual persona o no quieren quedarse a solas con ella, no les obligues. Recuerda que a los pederastas se les encuentra cuando se equivocan de niño, dan con uno con una buena relación de apego que lo cuenta y lo denuncia.

Si tienes dudas pide ayuda. Y si no encuentras la ayuda que buscas pide otra opinión.

Está en mano de todas y todos.

Está en tu mano.

Están en tus manos.

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Ángeles Romano Díaz